¡Tener perritos me ha enseñado tanto!
Me levanto temprano para sacarlos al patio y que hagan sus cositas apestosas. He creado una rutina para darles su comida, juego y amor durante el día. Tengo que considerarlos si quiero irme de vacaciones o por toda una noche. Y mas que la responsabilidad de cuidarlos, me hacen mucha falta; mis días fueran bien aburridos si no los tuviera para reírme de las idioteces que hacen.
Y parece mentira, pero el hecho de tenerlos ha influido en cosas tan importantes como una oferta de empleo. Si bien es cierto, al final no "dependió de ellos", se puede decir que ya se puede ver lo importantes que son dado que se me vinieron a la mente a la hora de evaluar los pro y los contra de una u otra opción.
Tener perritos nunca será igual a tener hijos, pero ¡si que sirve de práctica!
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